La Península Hispánica o Ibérica
     
Imagen
 
El Origen de todo: cuando el Sol comenzó a brillar | La Tierra despierta... | El Planeta en que vivimos | Nuestros Continentes | Nuestros Océanos y Mares | El Relieve del Planeta | El Clima de la Tierra | Europa. Tierra y Agua. | Europa. Clima, Fauna, Vegetación y Recursos | La Península Hispánica o Ibérica| | Historia e Historias
 
La Península Hispánica o Ibérica

   
 
Imagen
Originalidad Hispánica
Constituida por Portugal y España, se le ha venido llamando con diversos nombres desde la Antigüedad. Muestra una marcada originalidad geográfica, determinada principalmente por su situación, su configuración y por presentar fuertes contrastes geográficos, físicos y humanos.
La Península Ibérica está enclavada en la zona templada del Hemisferio Norte y enmarca, por su parte occidental, al mundo mediterráneo. En el extremo Suroeste del continente europeo, penetrando como cuña en pleno Océano Atlántico, tiene un carácter excéntrico respecto a Europa, al mismo tiempo que la proyecta hacia África, América y al Mediterráneo. Se encuentra entre dos continentes, Europa y África, y dos mares, Atlántico y Mediterráneo. Todos estos hechos de situación le han dado una marcada originalidad a lo largo de la historia.
Marcado carácter Sub-tropical
La Península Ibérica se encuentra más cercana al Trópico de Cáncer que al Círculo Polar Ártico, encontrándose así al sur de la zona templada, en la zona que suele denominarse subtropical. Esto significa que se encuentra afectada por dos masas atmosféricas que se interfieren entre sí: las masas de aire frio de origen polar, aunque las borrascas que originan estas masas frías sólo afectan en invierno y tienen menos importancia que en la Europa del Norte; y las masas de aire cálido tropical, responsables de la sequedad estival en la mayor parte del territorio, excepto los litorales Norte y Noroeste.
La Península Hispánica está localizada en el mundo mediterráneo, y caracterizada por los siguientes hechos: un clima de inviernos suaves y húmedos, aunque experimentando hacia el interior de la Península una degradación de tipo continental; unas formaciones vegetales que deben adaptarse a la sequedad del verano, matorral y estepa; una agricultura que se resiente de los fríos invernales (el límite del olivo está en el Sistema Central) y de la sequedad del verano (resultando necesario el regadío); un relieve típico de la Europa joven, con montañas representantes típicas del plegamiento alpino; una hidrografía donde abundan los ríos de características mediterráneas, anárquicos y de caudales variables; y los modos de vida de sus habitantes (cultivo de vid, olivo, trigo, regadío y trashumancia).
Imagen
Olivar en Torreperogil, Jaen.
La Encrucijada
Es encrucijada entre el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo, siendo representativos varios hechos: el circuito que sigue la corriente norecuatorial del Atlántico, cuyo impulso fue utilizado por el hombre hispánico en su proyección al Nuevo Mundo; la corriente del Golfo con dirección hacia Europa, que coincide con la dirección de los vientos dominantes del Oeste; los alisios, vientos causa de la corriente de las Canarias; y el Estrecho de Gibraltar, que une los dos mares.
Es también encrucijada ente Europa y África, y, aunque histórica y geográficamente es europea, el Estrecho de Gibraltar ha sido el nexo de unión de culturas y de pueblos.
La Configuración
Su carácter es macizo y compacto, tanto en el trazado de las costas, a excepción de las rías gallegas y del Estuario del Tajo o los amplios golfos de Valencia o Cádiz; como en el relive, destacando las formas amesetadas. Su altitud media es elevada y las mesetas, que ocupan las tres cuartas partes de la Península, son el rasgo más característico de su relieve. Además, se observa el escaso desarrollo de las llanuras costeras.
Este relieve tan compartimentado, asimilándose a una gran fortaleza, la Meseta, rodeada por murallas, los rebordes montañosos que la rodean, y los fosos exteriores, las depresiones del Ebro y el Guadalquivir, protegida por dos grandes murallones avanzados, los Pirineos y las montañas Béticas.
Los Contrastes
En la Península se dan contrastes muy acusados de origen físico, bioclimático y humano. Entre los contrastes referentes al relieve tenemos: una gran meseta, montañas de altitud meda con perfiles suaves (Sistema Central, Montes de Toledo, Macizo Galaico-Leonés), montañas muy elevadas con cumbres agudas y recortadas (Pirineos, Cordillera Cantábrica, Sistemas Béticos), depresiones (Ebro, Guadalquivir, Bajo Tajo) y pequeñas llanuras costeras (Castellón, Valencia).
En cuanto a los contrastes litológicos (o del roquedo), encontramos tres grandes regiones que repercuten en el aspecto morfológico y paisajístico o geográfico: silícea (la más antigua), calcárea y arcillosa (más moderna).
Los contrastes bioclimáticos suelen ser muy violentos. Los contrastes termométricos están influidos por la distancia al mar, por el aislamiento del interior determinado por el cinturón montañoso periférico y por la elevada altitud media.
Asimismo, la distribución de las lluvias en la Península ofrece grandes contrastes que van, desde lugares muy lluviosos (situados en la fachada atlántica portuguesa, Galicia y litoral cantábrico), a lugares muy secos (localizados en el Sureste), distinguiéndose dos grandes áreas pluviométricas: la Hispania húmeda, al Noroeste, y la Hispania Seca, que comprende la mayor parte del territorio peninsular.
Entre los contrastes humanos, muy fuertes, los más importantes que se observan son los de la densidad de población, los de tipo de poblamiento (hábitat disperso, concentrado o intercalado), el de los paisajes agrarios (huertas y secano) y los económicos e industriales (la España periférica frente a la interior).
La Morfología Peninsular
La geología de la Península es fruto de una larga historia geológica. En la Era Primaria se forman los zócalos antiguos y tiene lugar el Plegamiento Herciano (España silícea). En la Era Secundaria hay un periodo de calma y de sedimentación de materiales (España calcárea). La Era Terciaria está marcada por grandes acontecimientos centrados en torno al Plegamiento Alpino. La Era Cuaternaria sólo conferirá ligeros toques de detalle: erupciones volcánicas, erosión activa y glaciaciones. Esta larga y complicada historia del suelo, explica la gran variedad de formas, la diversidad de suelos o de roquedo y la diversidad paisajística.
El Relieve
La mayor parte de la Península está ocupada por la Meseta, que limita al Norte con la Cordillera Cantábrica, que incluye los Picos de Europa, con alturas de más de 2000 metros, y se prolonga hacia el Atlántico en los Montes de Galicia. El límite oriental está marcad por el Sistema Ibérico, que supera en la Sierra del Moncayo los 2000 metros de altitud. En el Sur de la Meseta está delimitado por Sierra Morena y la Depresión del Guadalquivir, que es donde se extiende la única gran llanura española. Esta depresión la separa del Sistema Bético, que alcanza sus mayores altitudes en Sierra Nevada, con el Monte Mulhacén de 3482 metros de altura, y se divide a su vez en Sistema Sudbético, con Sierra Magina y Cazorla, y Sistema Penibético, con Sierra Nevada. El Sistema Central se encuentra al Noroeste de la Meseta, incluye la Sierra de Guadarrama, y queda separado de la Depresión del Tajo por los Montes de Toledo.
Los Pirineos, que actúan como frontera natural entre España y Francia, alcanzan su altitud más elevada en el Pico Aneto (3404 metros). Al Sur de los Pirineos se encuentra la Depresión del Ebro, que a su vez queda separada del Mediterráneo, por la Cadena Costero-Catalana.
Imagen
Pico Veleta, Sierra Nevada

Hidrologia
En general la Península Ibérica no es pobre en cursos de agua, pero su red hidrográfica resulta bastante irregular. Hay cinco ríos principales, cuatro de ellos desembocan en el Océano Atlántico, los ríos Duero, Tajo, Guadiana y Guadalquivir, y el quinto, el Ebro, en el Mar Mediterráneo.
Sólo dos de ellos cuentan con un caudal importante, el Duero y el Guadalquivir. Otros ríos a mencionar son el Miño, que hace frontera entre España y el Norte de Portugal; y el Júcar y el Segura, en la costa mediterránea.