El Origen de todo: cuando el Sol comenzó a brillar
     
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El Origen de todo: cuando el Sol comenzó a brillar

   
 
por María Martín

Hace entre 12000 y 18000 millones de años se cree que el Universo se formó. Hace unos 4600 millones de años una estrella gigante explotaría en la Vía Láctea, una inmensa nube de gas y polvo cósmico se condensaría en una zona periférica. Esta estrella estaría formada por Hidrógeno y Helio, elementos presentes en el Universo desde su formación. Dichos elementos se fusionarían dentro de esta nube que habría ido expandiéndose y aplastándose, y daría lugar al Sistema Solar.

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Formación del Sistema Solar

Cien mil años después, la nube se contraería y se transformaría en un disco, cuyo núcleo iría aumentando de densidad y temperatura. Este núcleo, con el tiempo, se convertiría en el Sol y la nube que lo rodea, daría lugar a los planetas y sus satélites.
Todo lo cercano al Sol se vaporizaría por efecto del calor, menos las partículas rocosas que se convertirían en los planetas más cercanos. Los vapores de agua y otros gases, lejanos al Sol, se convertirían en hielo, que es lo que forma los planetas lejanos. La gravedad del Sol haría que toda la materia girara a su alrededor, chocando entre sí, mezclándose y agregándose unas a otras. Hay, por tanto, cuatro planetas interiores de construcción rocosa: Mercurio, Venus, Tierra y Marte; y cuatro exteriores de gases y hielos: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
Después el Sol sufriría una enorme reacción nuclear, desprendiendo rayos ultravioleta, mucho más fuertes que los actuales, y vientos solares que limpiarían el Sistema Solar de los restos de polvo y gases. Los planetas serían despojados de sus primitivas atmósferas, excepto en los planetas exteriores, dado su tamaño y lejanía.